#ISPE: Hamás mueve ficha en Gaza

El anuncio de Hamás de celebración de elecciones y la restitución de las instituciones de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) en la franja de Gaza es el movimiento político más significativo en Palestina en muchos años.

Hamás, que controla férreamente Gaza desde que se hizo con el poder manu militari en 2007, ha anunciado su disposición en vísperas del viaje del presidente de la ANP, Mahmud Abbas, a la Asamblea General de Naciones Unidas.

Con esa maniobra, Hamás ha puesto a Abbas en una situación políticamente comprometida, dado que ni EEUU ni Israel aceptarán, al menos en principio, que los islamistas vuelvan a participar en el gobierno de Ramala, incluso si así lo determinaran las urnas. Tampoco es fácil imaginar que Hamás vaya a ceder el control efectivo de Gaza a Al Fatah, partido mayoritario de la OLP y que gobierna en Ramala, si sus candidatos ganan en la Franja.

Hamás es aún considerada una organización terrorista por EEUU y la UE. Pero su nueva cúpula, encabezada por Yahya Sinwar, parece guardar algún as en la manga. El acuerdo con la ANP se gestó tras intensas negociaciones intermediadas por los servicios de inteligencia egipcios.

No parece casual que en su encuentro en Nueva York, aprovechando las sesiones de la Asamblea General, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, mostraran una inusual sintonía política. La delegación que envió Al Fatah a El Cairo estuvo presidida por un miembro de su comité central, Azam al Ahmad, que agradeció la mediación egipcia. Sin embargo, Al Ahmad recibió con cautela la declaración de Hamás. Los tres acuerdos anteriores para compartir el poder y zanjar sus disputas –en 2011 en El Cairo, en 2012 en Doha y en 2014 en Gaza– duraron poco.

El último, el que más avanzó al permitir formar un gobierno de unidad nacional, saltó por los aires tras el secuestro y asesinato de tres jóvenes israelíes en Hebrón por parte de una célula de Hamás y la posterior operación militar israelí Margen Protector en Gaza, una de las tres lanzadas contra Hamás por Israel en los últimos ocho años.

Tres años después, la situación en la Franja es humanitariamente insostenible. La comunidad internacional no ha desembolsado ni el 50% de las ayudas que prometió en la Conferencia de Donantes auspiciada por Egipto y Noruega en octubre de 2014. Israel, por su parte, sigue restringiendo al máximo el cruce de personas y de mercancías a la Franja. Y la ANP ha recortado los salarios de sus funcionarios en Gaza y sus pagos de la factura eléctrica. La presión simultánea de Egipto, Israel y la ANP ha dado sus frutos.

La crisis energética provocada por el cierre de la central de Nuseirat en abril ante la carencia de combustible y el descenso de las importaciones de la red eléctrica israelí por la falta de pago de la ANP, ha recortado el flujo eléctrico a unas horas al día. La tasa de desempleo en Gaza es hoy del 45% y del 60% entre los jóvenes, la más alta del mundo.

Hamás asegura ahora que el gobierno formado en 2014 podrá recuperar la gestión administrativa de Gaza y se muestra favorable a crear una unidad policial conjunta para supervisar los pasos fronterizos con Israel y la península del Sinaí, las únicas puertas al mundo exterior para dos millones de gazatíes. El paso de Rafah, reabierto en noviembre de 2005, funcionó con relativa normalidad hasta el secuestro del soldado israelí Gilad Shalit en junio de 2006. Después del golpe de Hamás de junio de 2007 se mantuvo abierto de modo intermitente pero tras el golpe militar en julio de 2013 en Egipto se cerró casi a cal y canto.

La apertura de los pasos y la presencia de las fuerzas de seguridad de la ANP enviarían una clara señal de confianza sobre la posibilidad de una genuina reconciliación nacional palestina. Los astros parecen alineados a favor. El sellado por Egipto de los túneles construidos por Hamás en Gaza; la construcción por Israel de un muro subterráneo bajo la verja perimetral que rodea la Franja; la instalación de detectores de túneles y las mejoras de su sistema anticohetes Kipat Barzel (cúpula de hierro, en hebreo), han reducido al mínimo las amenazas para su seguridad.

Pero el camino será arduo. Primero la comisión electoral palestina tendrá que actualizar los censos de Cisjordania y Gaza para que se puedan celebrar comicios legislativos y presidenciales. Abbas gobierna por decreto desde 2010, cuando expiró su mandato legal.

Publicado originalmente en www.politicaexterior.com