BDS: Defender nuestros derechos, resistir a la ‘Nakba’ vigente

El BNC conmemora el 69º aniversario de la ‘Nakba’ palestina



Es posible…
es posible al menos en ocasiones…
es posible sobre todo ahora
montar un caballo
en una celda de una prisión
y darse a la fuga…
Es posible que los muros de la cárcel
desaparezcan.
Que la celda se convierta en una tierra distante
sin fronteras.

Mahmud Darwish


El 15 de mayo de 2017 es el 69º aniversario de la Nakba de 1948, la expulsión en masa de los palestinos de su patria. Entre 1947 y 1949, los paramilitares sionistas y, después, las fuerzas armadas israelíes convirtieron entre 750.000 y un millón de palestinos en refugiados para poder crear un estado de mayoría judía en Palestina.

El Comité Nacional Palestino de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BNC) llama a las personas con conciencia de todo el mundo a intensificar las campañas BDS para poner fin a los vínculos académicos, culturales, deportivos, militares y económicos de complicidad con el régimen de ocupación, colonial y de apartheid de Israel. Este es el medio más efectivo de apoyo al pueblo palestino en la consecución de nuestros derechos, reconocidos por la ONU, y de resistir de forma noviolenta a la redoblada Nakba vigente.

El régimen israelí actual está llevando a cabo de forma implacable una persistente estrategia de asentamiento colonial, un saqueo y una colonización simultáneos de tanto territorio palestino como le es posible y una limpieza étnica gradual de tantos palestinos como puede sin provocar sanciones internacionales.

Siguiendo los pasos de todos los gobiernos israelíes anteriores, el actual gobierno de extrema derecha, el más abiertamente racista de la historia de Israel, está atendiendo a las palabras del líder sionista Zev Jabotinsky, que en 1923 escribió:

Toda población nativa en el mundo resiste a los colonizadores cuando tiene la más mínima esperanza de poder librarse del peligro de ser colonizada. […] La colonización sionista debe detenerse o seguir adelante sin contar con la población nativa. Esto significa que solo puede seguir adelante y desarrollarse bajo la protección de una potencia que sea independiente de la población nativa, resguardada por un muro de hierro que la población nativa no pueda romper.

Sesenta y nueve años de limpieza étnica sistemática y premeditada, de desposesión de la mayoría de los árabes palestinos indígenas a manos de grupos sionistas, primero, y del estado de Israel después, la Nakba no ha terminado. Israel tiene la intención de construir su “muro de hierro” en las mentes de los palestinos, no solo en sus tierras, expandiendo sus asentamientos ilegales y muros de hormigón en el territorio palestino ocupado, su asedio genocida de más de dos millones de palestinos en Gaza, su rechazo del derecho de retorno de los refugiados palestinos, sus leyes y políticas racistas contra los palestinos en el interior de Israel y su creciente y violenta limpieza étnica de Jerusalén, el valle del Jordán y el Naqab (Neguev). No escatima un gramo de brutalidad en sus incesantes y desesperados intentos de meternos en la cabeza la inutilidad de la resistencia y la presuntuosidad de la esperanza.

La actual huelga de hambre colectiva de más de mil presos palestinos en cárceles israelíes y la solidaridad de la gente nos da esperanza.

El creciente apoyo al BDS entre las organizaciones sindicales internacionales, incluyendo la más reciente adhesión de la Confederación de Sindicatos Noruegos —que representa a más de 910.000 trabajadores— a un “boicot económico, cultural y académico internacional contra Israel” para lograr los derechos de los palestinos nos da esperanza.

El hecho de que ninguna de las 26 personas nominadas a los Óscars aceptara la oferta israelí de un viaje gratis pagado por el gobierno de Tel Aviv y valorado en 55.000 dólares, y que seis de los once jugadores de la Liga Nacional de Fútbol rechazaran una invitación israelí similar nos da esperanza.

El movimiento BDS ha conseguido aumentar considerablemente el precio de la complicidad de las corporaciones con los crímenes israelíes contra el pueblo palestino. Ha obligado a compañías de la talla de Orange y Veolia a poner fin a su complicidad y que el gigante de seguridad G4S empiece a salir del mercado israelí. Iglesias, ayuntamientos y miles de personas en todo el mundo han participado en el boicot a Hewlett Packard (HP) por su profunda implicación en la ocupación y el apartheid israelíes. Esto nos da a nosotros y a muchos activistas de los derechos humanos en todo el mundo una gran esperanza.

La decisión del ayuntamiento de Barcelona de poner fin a la complicidad con la ocupación israelí se ha producido después de que decenas de ayuntamientos del Reino de España se declararan “zonas libres de apartheid israelí”. Esto también nos da esperanza.

La retirada de inversiones de algunas de las mayores congregaciones de EEUU, como la Iglesia Metodista Unida, la Iglesia Presbiteriana y la Iglesia Unida de Cristo, en bancos israelíes o corporaciones internacionales cómplices nos da esperanza.

La difusión de campañas BDS notablemente eficaces desde Sudáfrica hasta Corea del Sur, desde Egipto hasta Chile y desde Reino Unido hasta EEUU nos da una verdadera esperanza.

Las crecientes alianzas intersectoriales que están surgiendo en muchos países, conectando orgánicamente la lucha por los derechos de los palestinos con las diferentes luchas internacionales por la justicia racial, económica, de género, climática y de los pueblos indígenas nos da una esperanza ilimitada.

En 1968, veinte años después de la Nakba, pero sin relación con ella, el Dr. Martin Luther King dijo: “No puede haber justicia sin paz y no puede haber paz sin justicia”. Durante siete décadas y contra todo pronóstico, los palestinos hemos seguido afirmando nuestro derecho inalienable a la autodeterminación y a una paz verdadera, que solo puede emanar de la libertad, la justicia y la igualdad.

Pero para alcanzar esa paz justa, somos conscientes de que tenemos que nutrir nuestra esperanza de una vida digna con nuestro compromiso ilimitado con la resistencia frente a la injusticia, la apatía y, de forma especial, los “muros de hierro” de la desesperación.

En este contexto, el movimiento global BDS, dirigido por los palestinos, es hoy, con su impresionante crecimiento y su innegable influencia, un componente indispensable de nuestra resistencia popular y la forma más prometedora de solidaridad internacional con nuestra lucha por nuestros derechos.

Ninguno de sus muros de hierro podrá suprimir ni eclipsar el sol naciente de nuestra emancipación.



El Comité Nacional Palestino del BDS (BNC) es la mayor coalición de la sociedad civil palestina. Tiene como objetivo el boicot, las desinversiones y las sanciones contra el estado de Israel. Visita www.bdsmovement.net y síguenos en @BDSmovement.

Fuente: BDS: Upholding our Rights, Resisting the Ongoing Nakba | BDS Movement, 14/05/2017

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)