La teología económica

¿Qué pensaría un profano que se acercara con sana curiosidad a los sesudos tratados de los teóricos de la economía, con el loable fin de mejorar su comprensión de las intrincadas aristas de la realidad económica, ante la afirmación de que en esos modelos no hay cabida para el análisis del dinero, del beneficio, del capital, del tiempo, de la renta, de las grandes corporaciones ni del estado?

Como explica Michel Husson: “El espíritu científico en economía consiste en decir que existen leyes -‘regularidades sorprendentes’- y la ética del economista es entonces dirigir, sobre la base de su saber, recomendaciones a la sociedad. También estará probablemente persuadido de que su gestión está libre de toda desviación ideológica y que solamente le inspiran las enseñanzas de la ciencia pura. Para él, la ideología está únicamente del lado de los que sostienen proposiciones alternativas sin fundamento científico”.

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