La crisis, de norte a sur

En los tiempos de crisis económica es más que sabido que no todos lo pasan mal. Algunos, pocos, muy pocos, lo pasan incluso mejor que en las épocas de bonanza. Hay grandes corporaciones que consiguen más beneficios en tiempos de crisis. Y también hay países que lo pasan mejor y otros peor. Al norte, hay países, como Noruega, que no lo pasan tan mal. Timothy Garton Ash nos ofrece en EL PAÍS un artículo realmente interesante: Noruega, el paraíso vikingo.

Garton Ash repasa las explicaciones al uso que se han dado para entender la prosperidad de Noruega. Que si algo tendrá que ver el que no pertenece a la Unión Europea, que si está relacionado con la política igualitaria, que si la clave reside en el petróleo..., pero también puede ser que haya que buscar la explicación en el carácter de los noruegos. Y cuando esperábamos que Garton Ash nos diera "su" explicación, nos hace una advertencia que yo conservaré como oro en paño: "Muchas veces, uno acaba cayendo en la vieja falacia de confundir correlación con causa".

O sea, que aunque todos los factores explicativos tengan alguna relación con la prosperidad noruega, hay que estudiar el asunto más a fondo y no creer que ya hemos dado con las causas. Nos previene, pues, contra las "lecciones fáciles" que se extraen de análisis superficiales que confunden un factor relacionado con la causa de algo que nos sorprende y que, de esa forma, podríamos aplicar a nuestro caso concreto. Por ejemplo, ¡salgamos de la UE!, o ¡lo que necesitamos es una política igualitaria!, o alguna otra simplista receta. "Lo que quiero decir", subraya Garton Ash, no es que no se pueda aprender de la experiencia de otros países. Es que hay que aprender las lecciones apropiadas".

Otro excelente artículo es, no creo que pueda sorprender a nadie, de Miren Etxezarreta. Hay países que, en el Sur de Europa, lo pueden pasar mal, y un caso es España. Pero esta profesora de Economía no sigue el paso de la mayoría de los comentaristas de los medios de comunicación y, como recomienda Garton Ash, intenta hacer un análisis más profundo que la simplista e ignorante repetición de los dogmas. Todavía recuerdo a Iñaki Gabilondo, en su programa de CNN+, sorprendiéndose de que, en el plan de ajuste anunciado por el gobierno, no hubiera ninguna medida para "ajustar" a las clases adineradas. Ni sus titulados contertulios osaron hacer un comentario similar, imbuidos como estaban de los dogmas y la ortodoxia.

Pues bien, Miren Etxezarreta nos sitúa la actual situación económica española en su contexto histórico y nos deja ver que esta situación tiene mucho que ver con las políticas seguidas por todos los gobiernos centrales desde 1982, hayan sido socialistas o populares. El dogma de la "libertad de mercado" (que no es una descripción de la realidad, sino un valor que, como tal, debería convivir con otros valores, en ocasiones contradictorios) llevó a los socialdemócratas Solchaga y Boyer, entre otros, a renunciar a una política industrial, de forma que hoy nos encontramos con que la economía española se sigue sustentando en tres pilares, a cual más débil: la construcción, el automóvil y el turismo. ¡Y que inventen otros! Ver a Zapatero pidiendo un lugar entre los grandes, entre las potencias, en el G-20, etc., es realmente ridículo. Puro escaparate. Las bases de este país son una birria. Así, pregunta nuestra profesora: "¿Qué sectores productivos tiene ahora la posibilidad de absorber tres millones de trabajadores (aceptando que dos millones de parados son permanentes)?

Según Etxezarreta, el gobierno español se ha puesto de rodillas ante las exigencias de los poderes económicos europeos. Pero lo que hace falta es "una estrategia autónoma de medio plazo" en la que ocupe un lugar central "lograr una potente estructura productiva" que es, como bien dice, donde se produce la riqueza real. Nada que ver con lo que los socialistas y los populares han venido haciendo.

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