Reino de España: No es cuestión de recortes sino de recaudar más y mejor


El presidente Roosevelt de EEUU realizó una política fiscal que fue una gran redistribución de la riqueza. El tipo máximo impositivo sobre la renta subió en 1932 del 25% hasta el 63% en su primer mandato, para hacer frente a la recesión económica, y en el segundo mandato aumentó al 79%. Durante la II Guerra Mundial el tipo máximo impositivo llegó al 94% como contribución al presupuesto para ganar la guerra, pero luego se rebajó aunque se mantuvo siempre por encima del 63%.

Pero toda esa fiscalidad solidaria y progresiva se acabó cuando Ronald Reagan fue elegido Presidente de EEUU en 1981. Reagan se dedicó a rebajar escandalosamene los impuestos a quienes más ganaban y atesoraban. La pretendida razón argüida era que el dinero ahorrado de impuestos era invertido por los ricos en la economía productiva y se creaban empleos. Nada más lejos de la realidad. Un periódico tan poco sospechoso de izquierdismo como The Wall Street Journal, desmintió ese mito en tiempos de Bush hijo, quien siguió los pasos de Reagan en bajar impuestos a los ricos. El diario económico publicó que el enorme ahorro que supuso para las rentas superiores la gran rebaja de impuestos a los ricos de Bush “condujo al peor período de creación de empleo en la historia reciente del país”.

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