Podemos: una oposición para la alternativa

Octubre de 2014: Podemos celebra su primera Asamblea Ciudadana Estatal en Vistalegre (Madrid) / cuartopoder.es

Manolo Monereo

Una forma-partido en proceso de construcción, como es Podemos, tiene que hacer de la pluralidad, del debate de ideas y del respeto a las diferencias, un instrumento al servicio de una política con voluntad de gobierno y de poder. No se trata de construir mayorías monolíticas y reducir la democracia real en la organización. Mayorías y minorías deben de estar basadas en el debate político y exigen la unidad de acción. No hay que extrañarse de que en Podemos existan tendencias, corrientes más o menos cristalizadas y heterogeneidades ideológicas de mayor o menor calado; lo anormal sería lo contrario. Tampoco hay que temer que en el equipo dirigente convivan sectores más moderados con sectores más radicales y que se construya una centralidad capaz de hacer política en tiempo real. La clave, como siempre, es la política. De lo que se trata ahora es de encontrar los procedimientos más adecuados para definir el proyecto que Podemos representa y el equipo dirigente capaz de llevarlo a cabo según lo que expresen la mayoría de las personas inscritas.

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